Los motivos que originan la mayoría de conciliaciones son dos. Por un lado, el desacuerdo por las condiciones de un despido, y por otro, la reclamación de cantidades adeudadas.

La Consejería de Empleo media en esta fase previa a la judicial. Con su intervención busca que ambas partes lleguen a un punto de encuentro satisfactorio.

La Consejería de Empleo, a través de la Dirección General de Relaciones Laborales y Economía Social, acogió en 2017, 15.613 conciliaciones entre trabajadores y sus respectivas empresas. Del número total en las que medió, 4.329 se resolvieron con con un acuerdo. En 6.583 de esos procesos no se alcanzó un punto de encuentro. Por otra parte, en los 4.701 restantes no compareció alguna de las partes o se desistió.

La cifra total de conciliaciones en 2017 se incrementó un 6,34 por ciento con respecto al 2016. En cuanto a la distribución por sedes, 12.024 correspondieron a la de Murcia. Las otras 3.589 a la de Cartagena.

La conciliación se configura como una fase previa a la judicial. Con ella, se busca que dos partes lleguen a un acuerdo en relación con un contrato de trabajo. Los motivos de la mayoría de conciliaciones son el desacuerdo por las condiciones de un despido y la reclamación de cantidades adeudadas. Asimismo, otras causas son las sanciones disciplinarias o los reconocimientos de derechos.

“La función mediadora de la Comunidad es fundamental”

De esta forma, la Comunidad es la encargada de gestionar la resolución alternativa de estos conflictos. Para ello, tramita las solicitudes de conciliación laboral individual. Además, se ocupa de la celebración de los actos conciliatorios, en sus sedes de Murcia y Cartagena.

El proceso se inicia cuando el trabajador, a través de la sede electrónica de la Comunidad, solicita la denominada ‘papeleta de conciliación’. Es decir, una solicitud para resolver, mediante esta vía, el conflicto laboral individual. Posteriormente se fija a esa persona y a la empresa del día y la hora del encuentro de conciliación. En este sentido, es necesario que como paso previo exista una reclamación judicial en el ámbito de lo social.

La directora general de Relaciones Laborales, Nuria Fuentes, destacó que “la función mediadora de la Comunidad es fundamental”. Así, señaló que se encarga, por ejemplo, de resolver las dudas jurídicas que le planteen las partes acerca de la materia sobre la que versa la conciliación. Además, realizan advertencias sobre la legalidad de los acuerdos o de velar por el equilibrio entre las partes en la negociación”.

La conciliación busca ofrecer a las partes el espacio adecuado para que puedan comunicarse, escucharse mutuamente y llegar eventualmente a acuerdos que pongan fin al conflicto.  También, persigue la posibilidad del reconocimiento de los hechos, de cara a avanzar en la resolución.